En la sociedad del conocimiento, donde las personas pueden acceder a la información gracias a las nuevas tecnologías, pudiendo saber lo que sucede en cualquier parte del mundo a la brevedad, e incluso tener amigos y amigas de diversos países con quienes hablar en tiempo presente.
Hoy contamos con una gran cantidad de artefactos tecnológicos, y que cada vez van modernizándose de a acuerdo a los requerimientos de las personas o de la demanda del mercado que quiere captar clientes que están atrapados por le moda. Entre los artículos encontramos celulares, televisores, entre muchos otros, que son tan comunes y que a veces nos resulta extraño encontrarnos sin uno de ellos en nuestro diario vivir. Todos estos artefactos son creados por miles de personas alrededor del mundo, quienes utilizan todas sus capacidades y talentos para entregar sus conocimientos y brindarnos los nuevos avances tecnológicos.
Algunos ejemplos de estas creaciones pueden ser programas para computadores, canciones en la que sus autores despliegan toda su creatividad para alegrar y retratar la vida de las personas, estas pueden ser subidas a la web y escuchadas o descargadas por los diversos usuarios incluso en el celular. También encontramos los programas de televisión, cuyo formato fue creado por una o más personas con el fin de educar y/o entretener a los telespectadores.
Todo lo anterior representa oportunidades que tiene la gente que es parte de la sociedad para adquirir conocimientos, diversión o herramientas para realizar sus propias creaciones. Pero lamentablemente, todos estos creativos se ven amenazados y pasados a llevar por una parte de la población que no respeta el trabajo que hay tras las creaciones anteriormente mencionadas.
Muchas personas mal intencionadas se aprovechan de lucrar con la creatividad de otros, quienes gracias a su esfuerzo y solidaridad comparten sus creaciones, simplemente por ser un aporte a la cultura, a la superación en la educción, o tal vez en cooperar con sus pares para que les sea más fácil y grato realizar sus propias obras.
Que lamentable resulta saber que muchas personas viven aprovechándose de otras. Un caso conocido por la mayoría de los ciudadanos es la “piratería” de CD de música o de películas, que son distribuidas por el comercio ambulante, muchas veces con publicidad engañosa, ya que ni siquiera venden estos CD o DVD con contenido. También es posible apreciar dicho robo a la propiedad intelectual cuando se descargan programas para computadores desde la web, sin solicitar las licencias pertinentes.
Es repudiable el actuar de estos ladrones de la propiedad intelectual. Pero todo esto no sería posible de realizar, sino se contara con personas que prestan atención y apoyan con la compra de dicha “piratería”, aún más sabiendo el daño que se provoca no solo al autor, sino que también a la sociedad. En nuestro país afortunadamente, como también en el resto del mundo, contamos con leyes que protegen la propiedad intelectual, multando con dinero o cárcel a los infractores de esta ley, pagando así quien comercializa los productos ilegalmente, como también quien los compra.
Si bien es cierto que las creaciones nos aportan en el desarrollo de la sociedad del conocimiento, tenemos un problema no menor, pues muchos individuos no se encuentran al tanto de la correcta manipulación de dicha información, no conocen las vías legales que se deben seguir para adquirirla, por lo que sin saberlo cometen ilícitos. Por esto es que la educación debería ser un facilitador de la información, para que los alumnos y alumnas conozcan las leyes y los procedimientos para no cometer la falta y dañar a la propiedad intelectual.